domingo 16 de agosto de 2009

Reflexionando

He hecho mucho por mí, pero muy poco por los demás, y no por egoísmo, sino por miedo. No siempre es suficiente la voluntad de dar, pues hay un buen número por ahí de aquellos que no están dispuestos a recibir, también por miedo. Dios me entiende mucho en este último aspecto.
Tengo habilidades para socializar, pero es más sencillo huir y jugar al ermitaño, aunque siga dependiendo de mi evidente conexión con el mundo y el universo. Opto entonces por dejar de buscar infructuosamente a quienes no quieren dejarse encontrar, pues aunque suene egoísta y cómodo, es más práctico y más efectivo dejarse encontrar por quienes pueden percibir subconcientemente mis buenas intenciones, sin que yo tenga que esforzarme en demostrarlas.
He aquí algunos contenidos con los que puedo ayudar en gran medida ¿Cuánto? Eso no depende sólo de mí. Los dejo al juicio de mis visitantes y potenciales lectores.
Sea muy bienvenido todo aquel que haya querido saber algo acerca de este, mi blog.